Mi último Aliento

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Re: Mi último Aliento

Mensaje por Diane Abadie el Dom Abr 19, 2009 4:02 pm

sii pero me gusta :B

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Ne me quites pas



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Re: Mi último Aliento

Mensaje por Invitado el Dom Abr 19, 2009 4:04 pm

siii
es wenisimo
pero es cuaatico XD

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Re: Mi último Aliento

Mensaje por Bella Swan el Mar Abr 21, 2009 5:54 pm

Weno xD aqui posteo más Wink!
Capítulo Sexto:

¿Cómo llegamos a esto?


Primera Parte



Volterra - Italia
Bella

- ¡Corre Bella, corre!.

Apenas salieron de la boca de Alice aquellas palabras, empuje mi cuerpo fuera del lujoso automóvil, emprendiendo así mi improvisada misión de salvataje. Camine un par de metros acercándome al lugar elegido por mi amado Edward y desesperada comprobé que el lugar estaba colmado de gente que paseaba distraída, habían venido a celebrar una fiesta y su intención no era otra que divertirse.

Yo por el contrario los veía como un estorbo que estaba impidiéndome el paso – como demonios lograría llegar a tiempo – el destino estaba confabulando en mi contra.

Por qué mi Dios Griego había creído sobre mi suicidio comencé a preguntarme mientras buscaba alternativas para sortear el obstáculo que tenia frente a mis narices, ¿acaso tan débil parecía yo incapaz de mantener mi palabra?, y no era que por un momento no lo hubiera pensado, pero yo le había prometido no hacer nada, y pensé que eso le había bastado.

Luchaba con todas mis fuerzas, para tratar de pasar entre aquellos cuerpos, que divagaban ajenos por los alrededores del lugar, impidiendo con sus largas procesiones, de forma macabra que yo pudiera llegar hasta mi adorado ángel pétreo.

Solo había una cosa en mi mente: detenerlo a cualquier costo. Debía evitar que Edward se inmolara como Romeo, realmente el gesto me parecía bastante romántico, tal vez en otras circunstancias, pero lo cierto era que yo no estaba muerta, sino viva y lo necesitaba junto a mi. Estábamos destinados a permanecer juntos y no me importaba que él no me quisiera, mientras él viviera, mi felicidad no era importante.

Corrí desesperada y logre hacerme un espacio entre los cuerpos, pero solo para dar contra una fuente de agua que indicaba la mitad de mi camino. Mire al cielo y pude ver que el sol estaba casi en su cenit, las palabras de Alice se vinieron a mi mente y la ansiedad comenzó nuevamente a tomar control de mi cuerpo. No alcanzaría a detenerlo, si Edward se ceñía a su plan, en este mismo momento estaría dando el paso mortal que lo alejaría para siempre de mí.

No… no puedo permitirlo me dije a mi misma tratando de contener el llanto, pase mis manos por mis ojos en un atisbo de mantener la mente fría y cumplir mi promesa, seque las pocas gotas que se escurrían sin control por mis mejillas Alice cuenta conmigo pensé. Iba a salvar a Edward aunque fuera lo ultimo que hiciera.

Pero la realidad era otra, y cobraba fuerza a medida que comenzaba a sonar el reloj, sentir el sonido de las campanas, me hizo cobrar fuerzas impensadas, puse mis manos frente a mí como un escudo y empecé a empujar los cuerpos inertes y desprevenidos de todo aquel que se interpusiera en mi camino.

Era como golpear una pared tras otra, al principio eran golpes vanos, pero luego a medida que la desesperación se apoderaba de mí y la fuerza incrementaba, comencé a trazar un camino por el cual acercarme hasta la dichosa torre del reloj de la que hablaba Alice.

Sin darme cuenta y pensando que aun faltaba mucho, se abrió ante mí el lugar elegido por Edward para hacer realidad los versos de Shakeaspeare. Fue en ese momento que mis ojos lo vieron a él.

Estaba parado en el borde a unos escasos centímetros del sol, el suelo, que era de piedra, hacia reflejar los incesantes rayos del sol contra su pecho desnudo, logrando un efecto simulado al de un prisma. Traía su camisa desabotonada, mire su rostro ensimismada por un par de segundos y lucia tan tranquilo, su semblante era de resignación, había tomado la decisión y estaba tranquilo con ello.

Aún así lucia cansado, las ojeras pronunciadas debajo de sus ojos me hacían apreciar que él había dejado atrás cualquier preocupación terrenal, como alimentarse adivine. Y no carecía de lógica alguna aquello, dado la decisión que había tomado. Edward era perfecto incluso en esa circunstancia, estaba frente a mí el ángel más hermoso, y pensé como Dios no querría regocijar a alguien así en su reino. Pero el sonido de la campana me devolvió a la tierra, sacándome de mi ensoñación.

Con el semblante lleno de espanto miré como el arqueaba su cuerpo y una de sus piernas se separaba aterradoramente de la otra para dar el paso justo que lo pondría en evidencia. El sol daría de pleno contra su perfecto cuerpo y todo estaría perdido. El moriría frente a mis ojos, y sería yo la que no podría soportarlo. No podría soportar ver a mi ángel caer desde el cielo para hundirse en un infierno sin mí.

- ¡Edward no… Mírame!

Grite con horror y deseando que a sus oídos llegará mi llamada, pero comprobé con pesar que no fue así, el pareció no escucharme a pesar que estaba a solo unos metros de distancia. Jadeante y sin titubear corrí nuevamente y apreté mis ojos en un esfuerzo de llegar más pronto, como si pudiera con cerrarlos evitar lo que estaba a punto de suceder.

- ¡Estoy viva! ¡No lo hagas!

Volví a gritar desesperada y abrí mis ojos para corroborar que él me hubiera escuchado esta vez, mire espantada como él levanto sus manos en un gesto de absolución por el crimen que había cometido pero ¡no había ninguno! No hay crimen mi amado Edward, solo mírame estoy viva pensé sin poder articular palabra y un frío recorrió mi cuerpo porque a pesar que seguía corriendo pude ver un brillo enceguecedor resplandecer de su pecho cuando él dio la pisada final. Estaba al descubierto, brillando de forma tan perfecta, en ese segundo supe que había fracasado en mi misión.

Mis manos trataron de alcanzar el cuerpo marmóreo de mi príncipe, y estaba a escasos centímetros de tocarlo cuando sentí un gruñido seco, los ojos de Edward se abrieron y por fin me vio. Extendió su mano para alcanzar la mía pero nuestros cuerpos fueron arrastrados contra el callejón con la fuerza de un huracán con una implacable precisión que daba susto de solo pensarla.

Sentí como mi frágil ser golpeo duro contra la muralla del callejón y no pude evitar caer con todo el peso al suelo. Atontada aún por el golpe vi frente a mis narices la figura desdeñosa de cuatro cuerpos, totalmente perfectos y tan blancos como Edward, vestidos con capas grises que les daban un aire aterrador.

El pavor se dibujo en mi cara y miré desesperada a mi ángel quien me devolvió la mirada contrariado. Fue en ese instante que supe con consternación que ya era demasiado tarde. Edward trato de acercase a mi pero su paso se vio obstruido por una de las figuras que era corpulentamente tosca, por un minuto jure que se trataba de Emmett, pero era una ilusión en cuanto al porte más no a sus intenciones. Trague saliva nerviosa intentando pararme apoyada contra la muralla y no pude evitar gritar su nombre aterrada.

- ¡Edward!

Susurre perturbada tratando de pasar entre los cuerpos y volví a sentir un golpe. Abrí mis ojos ante el impacto, de mis pulmones se escapo todo el aire contenido hasta ese instante. No pude evitar abrir que mis pupilas se dilataran y que mis ojos casi se salieran de las orbitas, el dolor era demasiado, caí pesadamente al suelo producto del impacto sin poder luchar por lo contrario.

- ¡No…Bella!

Grito Edward mirando a sus opositores, intento alcanzarme pero fue retenido lejos, pude ver que su expresión había cambiado, nuevamente era de tortura e incertidumbre, pero la cólera estaba rondando insipientemente.

- Acabas de firmar tu sentencia de muerte.

Exclamo satisfecho otra voz que permanecía atrás, contemplando a Edward quien no quitaba sus ojos de mí, y vi como el fuego comenzaba a inundar sus ojos ocres. Las palabras de aquella voz retumbaban en mi mente como campanas de espanto y consternación. Era un hecho había fracasado en mi intento superfluo de salvar a mi amado.

- Suficiente

Conmino una voz cantarina. Agudice mi vista y pude percatarme que era una figura demasiado pequeña e insulsa para tanta voz de mando. Los otros vampiros se separaron de mí y la observaron en silencio.

- Tú… toma la chica, ella también vendrá con nosotros.


Literalmente me arrastraron hasta el final de aquel callejón y aunque permanecíamos separados, nuestras miradas estaban clavadas uno en el otro. Pensé en Alice y quise con todas mis fuerzas que hubiera logrado escapar a tiempo, al menos alguien se salvaría este día.

Deslizaron mi cuerpo indemne por un abertura no más grande que un colador de agua, me dio susto pensar que me tirarían por ahí pero cuando el vampiro gigante rozo sus manos en mi cintura para bajarme del otro lado supe que me querían viva. Al menos eso era una ventaja, ahora lo que me inquietaba era otra cosa ¿viviría lo suficiente cuando llegáramos a nuestro destino al menos para hablar con mi amado Edward una vez más?

Me parecía interminable el corredor por donde transitábamos, el túnel era lúgubre, el olor a humedad calaba hondo en mi nariz, haciendo que todo adquiriera dimensiones bastante aterradoras. Luego de un par de minutos el cuerpo de Edward estaba lo bastante cerca para que pudiéramos tocarnos, comprobando que estábamos vivos ambos. Pude ver su blanquecina mano alzada rozando mi brazo, y apenas lo hizo me estremecí y quise retener aquella gélida caricia pero uno de los vampiros que nos flanqueaba nos separo bruscamente.

Edward me miro tiernamente y por una extraña razón mi corazón se cobijo en aquella mirada cómplice. Estaba tratando de infundarme valor.

No te preocupes, no te harán daño. Me articulo en el momento en que frente a nosotros se mostraba una imponente pared de hierro. Los barrotes que la componían eran gruesos y oxidados, por un segundo me dio la impresión que estaba en una mazmorra. Y no pude evitar gemir cuando ellos abrieron lo que parecía una puerta para obligarme a cruzarla.

Me plante en seco y mis piernas no me respondieron más. Comencé a temblar, y pensé que iba a caerme, todo comenzó a darme vueltas, no estas respirando pensé mientras miraba de reojo a Edward quien permanecía oculto tras el cuerpo del vampiro que estaba presionándome a entrar en aquel lugar.

- No… no puedo

Argüí poniendo mis manos en los fierros para evitar que su fuerza me hiciera entrar. Este iba a luchar conmigo cuando vi como Edward desafiando toda la lógica se puso frente a mí, y lo miró desafiante.

- ¡Quítale las manos de encima!

Dijo seguro su voz tenia un tejo de impaciencia.

- Oblígame

Lo insto el vampiro en respuesta y yo temí lo peor, pero no podía evitar estar paralizada frente a la puerta, tenia la sensación que si la cruzaba no iba a salir con vida nuevamente de ahí. Estaba resistiéndome lo más que podía pero sentir la tensión entre Edward y el vampiro detrás de mí era más de lo que podía soportar. Lentamente me concentre para sacar mi mano, dedo por dedo, una por una, de esa posición. Pero estas no se movían, mi cerebro no las controlaba. Estaba como en piloto automático y cerré los ojos intentado poder cruzar la puerta, para evitar una pelea.

- Edward por favor

Suplique por lo bajo sin dejar de temblar, ahora mis dientes comenzaban a castañear sin control. Mi amado le dio una mirada a nuestro agresor por unos instantes evaluando la posición tal vez, pero cuando me sintió castañear con los dientes, sin dudarlo se dio giro dándole la espalda y puso sus gélidas y perfectas manos sobre las mías, separando uno por uno los dedos de aquel grueso barrote. Susurro a mi oído mientras lo hacia y yo trataba de concentrarme en su dulce voz aterciopelada, pero francamente no estaba ayudándome de mucho, el terror ya me había embargado lo suficiente para perder la perspectiva de todo.

Tomando entre sus manos las mías, me apretó contra su pecho, cobijándome y enterró su barbilla contra mi pelo. Lentamente puso sus manos en mis codos, cuyos brazos aún permanecían cruzados en mi pecho y me alzo gentilmente para hacerme cruzar la puerta de mental. Una vez dentro no pude evitar sollozar mientras caminábamos mirando al frente.

- Cálmate Bella no sucederá nada

Me repetía una y otra vez al oído mientras yo miraba escéptica el lugar. Estaba mintiéndome descaradamente, claro que pasaría algo, él acababa de mostrarse al mundo, porque tenía que haberlo llamado Rosalie pensé. Nada iría bien sino por qué nos habían traído hasta aquí, al contrario si todo estuviera bien, nos habrían dejado ir en la plaza. Habría deseado con todas mis fuerzas que mi príncipe fuera un buen mentiroso, solo por esta vez.

Nos detuvimos cuando fuimos pasados por la figura pequeña, su cuerpo se contorneaba con la capa negra que la vestía de forma simétrica. Hasta ese minuto no había sido conciente de que los ojos de estos vampiros eran diferentes a los de los Cullen.

Cuando ella me miro se dibujo en su cara una sonrisa maquiavélica, su mirada se deslizo de mi hasta Edward y pude ver que la sonrisa se apago en un instante. Su semblante se torno serio y brutal, sin cambiarlo nos indico el camino.

Cuando pasamos junto a ella, no pude quitar mi vista de aquellos ojos, eran de un color carmesí intenso que te atraían de una forma mortal. Su piel tan blanca como la de mi amado Edward hacía juego con aquellos ojos. Tenía unos dientes perfectos que resaltaban en aquella tenue luz.

El Espanto se me dibujo en la cara cuando pude leer lo que sus facciones estaban gritando, moriríamos en aquel lugar, sin mucha explicación me gire y enterré mi cara contra el pecho desnudo de Edward y comencé a gemir estrepitosamente, era tanto mi llanto que comencé a exasperar al resto.

- Quieres callarla… aúlla peor que un perro

Dijo uno resoplando impaciente mientras sentían mis sollozos. Edward solo le profirió un rugido gutural mientras me apretaba contra su pecho para contenerme.

- Te amo Bella, nadie ni nada te hará daño. Lo entiendes

Me dijo separándome de su cuerpo y sujetándome por los brazos, me miraba tratando de parecer convincente. Dudo unos momentos y luego volvió a apretarme contra su pecho

- Debes calmarte por favor, tu llanto no nos ayudará

Me hizo ver, comenzó a deslizar su mano por mi espalda en un intento de calmarme. Pero como vio que no daba resultado empezó a tararear mi nana muy bajito solo para que yo la escuchara y cerré mis ojos tratando de transportarme fuera de allí, pensando cosas agradables, tratando de conciliar en algo la perspectiva. Estaba a punto de lograrlo cuando sentí la voz ansiosa y sorprendida de Alice quien venia entrando por el costado derecho, también flanqueada por otros vampiros guardias. Apenas nos vio se precipito contra nosotros y nos abrazo.

- ¡Bella! ¡Edward! Están vivos!

Musito Alegre pero su voz se apago incluso antes que pudiera exclamar otra frase más, puesto que la pequeña vampiro de ojos intensos y risa hipócrita nos colmito a entrar a un habitación tan grande que me perdí de solo mirarla.

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Re: Mi último Aliento

Mensaje por Berenice Townsend el Vie Abr 24, 2009 9:03 am

ahhhhhhhhh Bells!!!!!!! no habia podido pasar a leer!!! pero mas mas mas mas mas mas, ahora te psicopateare como tu a mi, un trato yo subo mas caps de media noche y tu mas de este si ? si? si?
te kiero!!!!!!!

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Re: Mi último Aliento

Mensaje por Bella Swan el Mar Abr 28, 2009 5:11 pm

XD ahora subo más xD
Capítulo Sexto:


¿Cómo llegamos a esto?

Segunda Parte



Bella

La habitación era completamente blanca, el suelo estaba cubierto por una fina alfombra de pared a pared de un color oscuro. Al centro había dos grandes sillones pegados a la pared, eran de cuero negro. Dos mesitas pequeñas dividían el espacio, y habían muchos cuadros, de la Italia antigua, colgados en las paredes y aunque no parecía en nada aterrador, no podía dejar de temblar.

Nos dejaron solos a los tres y apenas sentí el sonido de la puerta al cerrarse, deje caer mi cuerpo al suelo. Los brazos de Edward instantáneamente me sujetaron de un golpe seguro y llevo sus manos hasta mi rostro. Me contemplo por unos minutos, sus ojos brillaban, se habían vuelto líquidos otra vez, haciendo desaparecer con ello todos estos meses de larga agonía. Me beso sin más, como si fuera nuestro ultimo beso de una manera intensa y despreocupada, su aroma inundo todos mis sentidos y me pareció que si moría en ese minuto, sería perfecto.

No me importaba morir en sus brazos, puesto que con aquel beso comprobé con gozo que su corazón me pertenecía, tal y como el mío le pertenecía a él. Estuvimos así por largos minutos hasta que la carraspera de Alice, evidentemente incomoda, nos hizo apartarnos.

- De verdad me da mucho gusto que ustedes dos estén haciendo las pases, pero… tenemos un pequeño problemita aquí que requiere de su atención.
- ¿Cómo saldremos de aquí?

Aclaró Edward mirando a Alice quien asintió. Yo en cambio solo enterré mi cara contra el cuerpo de mi amado, tratando de acallar el miedo que estaba nuevamente sintiendo. Este me contuvo y beso mis cabellos.

- Esto ha sido mi culpa

Manifesté resignada sin moverme un ápice de su cuerpo. Edward me obligo a separarme de él y miro directo a mis ojos.

- Tú no eres culpable de nada, he sido yo un tonto al creer que habías sido capaz de saltar de un acantilado.

Consoló mirándome a los ojos y no pude evitar romper el contacto visual con aquellos hermosos ojos ocres. Él guardo silencio confundido por mi actitud.

- Bueno técnicamente si salte

Confesé en un amago de voz mirando el suelo, después de unos breves segundos levante mi rostro para mirarlo y darle la explicación que tanto se merecía considerando que todo esto se hubiera evitado si no hubieran sacado conclusiones precipitadas.

- Pero no trataba de matarme… digamos que sentía curiosidad.
- ¿Curiosidad?

Me pregunto incauto mirando a Alice, quien solo se encogió de hombros mientras sacudía su cabeza sin tener una explicación cuerda para su hermano. Edward me abrazo contra su pecho.

- Hay Bella tu siempre tan humana… que voy a hacer contigo.

Me dijo mientras se reía, yo lo miré boquiabierta, él se estaba riendo de la proeza más arriesgada que jamás había hecho en mi vida.

El sonido de la puerta abrirse apago tanto la risa de Edward como mi intento por discutirle. Sin decir nada comencé a tragar saliva y los temblores de mi cuerpo comenzaron más fuertes que antes.

Entraron primero a la habitación tres hombres, todos ellos vestidos de un negro perfecto seguido por un sequito de otros personajes que me imagine serían más vampiros, todos compartían algo en común sus ojos: eran terroríficos.

El movimiento de sus cuerpos me hizo imaginarme a dioses cuando descienden frente a los mortales, su caminar era tan suntuoso, demasiado para mi gusto. Edward me puso instantáneamente detrás de su cuerpo tratando de ocultarme y no pude evitar comprobar con alarma, que ellos eran los personajes de aquella historia, contada por Carlisle hace un tiempo atrás. Los temblores se incrementaron a medida que ellos se acercaban, y sentí como Alice ponía su mano fría en mi hombro para darme valor. Inconcientemente comencé a respirar más a prisa tanto que ésta me susurro al oído

- Tranquilízate Bella, no necesitamos que te desmayes.

Pero no podía evitar las reacciones de mi cuerpo, este no me obedecía. Todo parecía demasiado irreal, demasiado para ser cierto. Estaba aterrada por lo que ellos dirían o mejor dicho harían. Edward había cometido un error, y a juzgar por sus expresiones estos no iban a dejarlo pasar por alto tan fácilmente.

Se detuvieron una vez que estuvieron frente a nosotros y la puerta se cerro tras ellos, al sentí el golpe que esta dio, di un pequeño salto involuntariamente y clave mi vista en ellos. De reojo mire a Alice quien mantenía su posición firme, su mirada al frente y estaba serena, demasiado considerando las circunstancias. Hubiera querido poder tener un poco de aquella entereza que tanto Alice como Edward estaban teniendo. Pero lo cierto que jamás había estado más atemorizada que ahora, pero no temía por mi vida, sino por la de Edward. Era demasiado para soportar que ellos le hicieran finalmente algo.

Nadie decía nada y pensé que sería así por siempre hasta que él hombre de cabello negro rompió el silencio.


Edward

Supe apenas entraron que tendría que pagar un precio demasiado alto por mi falta de sensatez pero ya estaba hecho todo y no había vuelta atrás. Lo único que iba a negociar era la salida de Bella y Alice, no permitiría que ellos las arrastraran como culpables de algo donde solo yo lo era.

Escondí el cuerpo de Bella detrás del mío y los mire sin cavilar, sabía perfectamente lo que dirían. Pero sentir temblar a mi amada Bella era demasiado, estaba asustada y tenia mucha razón por estarlo, una vez más mi mundo estaba poniéndola en peligro.

Aro fue el único que me miro de forma distinta, tenia curiosidad. Para él nuestro vinculo era algo sin precedentes y demasiado poderoso para dejarlo ir. Nos quería con vida a los tres y junto a ellos. Pero cosa distinta era Cayo, no necesitaba leerle la mente para saber cual era su posición, como también la de Marco, ahora que tenia frente a él a Bella podía percibir que no solo yo era el que sentía ese nivel de amor sino que era reciproco, para mi desgracia y para la de Bella, nuestro amor estaba condenándonos.

- Esto es completamente innecesario

Comenzó a decir Aro a Cayo mientras este guardaba silencio mirándonos exhaustivamente.

- En eso tienes razón. La decisión ya esta tomada. ¡Sepárenlos!

Respondió Cayo mirando a Aro desafiante. Yo entre en pánico al ver a su guardia moverse a un lado de Bella. Y me gire tratando de protegerla, lo mismo hizo Alice quien le dio la espalda poniéndola entre nuestros cuerpos.

- No esperen.

Grite tratando de mantener la calma tenia una mano en el aire e iba a hablar cuando el pensamiento de Aro angustiado me golpeo mostrándome la cruda realidad

– Solo hay una manera de ayudarte, y sabes que es la única alternativa Edward, ella debe ser transformada –

En ese minuto sentí la tibieza del cuerpo de mi amada más cerca de él mío y sus delicados y frágiles dedos tomar mi mano aprentandola levemente como si estuviera dando su consentimiento. Confirmándome con esa actitud que si Aro hacia esa pregunta en voz alta ella no dudaría en aceptar, pero no podía permitir que su decisión de abrazar esta vida se viera influenciada por el hecho que esta vez moriría para siempre.

- ¡No!

Respondí serio ante la pregunta no formulada por Aro

- Edward no hagas esto, no podré ayudarte.

Comento afligido Aro mirando a sus hermanos. Cayo devolvió la mirada satisfecho.

- Como quiera… ¡tomen a la chica!

Ordeno a su sequito que de forma automática se acerco a nosotros, en fracción de segundos teníamos a cuatro vampiros a nuestro alrededor frente a nuestras narices y supe que no podría detener lo que vendría incluso si lograba pelear contra ellos jamás tendría oportunidad de sacar a Bella de la habitación, no sin que ellos la mataran en el intento de retenernos. Me gire contra ella dándole la cara y la abrace con todas mis fuerzas, pude sentirla gemir producto del miedo.

También sentí el grito de Alice y el rugido que dio tratando de evitar que la separan de nosotros y entonces mire los ojos de mi amada Bella, aquellos ojos marrones intensos, sus pupilas estaban dilatadas y pestañaba incesantemente por contener las lagrimas que comenzaban a aflorar, su cuerpo temblaba sin control y maldije por primera vez a Rosalie culpándola de algo que en el fondo sabia solo era mi culpa. Deslice mis dedos pulgares debajo de ellos secando las que escapaban sin control deseando poder despertarme de esta pesadilla.

- Te amo, y lo siento

Me Susurró Bella con un hilo de voz, y la bese sintiendo como su cuerpo era arrebatado de entre mis manos. Nuestras miradas estaban fijas uno en el otro, nos contemplábamos por última vez, tenia la certeza absoluta que no volvería a verla con vida, el consuelo era que yo no le sobreviviría por mucho. Aro trato de aplacar la resolución de sus hermanos pero sentí discutir a Marco mientras éramos separados.

- Lo siento hermano pero Cayo tiene razón, no es sólo el hecho de que se mostrara hoy frente a todos; ahí otra cosa más importante que debe preocuparnos, las relaciones entre humanos y vampiros no deben darse, mucho menos una relación tan fuerte como la de ellos.

Aclaró y cuando las palabras salieron de su boca, supe que la clemencia no vendría. Para ellos Bella era una humana que sabía desafortunadamente demasiado, y el hecho que estuviera enamorada de mí y que lograra desequilibrarme tanto como para desear la muerte era aún peor. Luche por volver a su lado pero era imposible. Mire a Alice quien trataba lo mismo pero estábamos arrinconados uno en cada esquina y Bella forcejeando al medio con su captor. Mi amada tenía dibujado en el rostro la expresión más aterradora que haya visto en alguien alguna vez, incluso la expresión de Rosalie aquel día en que la habían atacado era mucho menor a la que estaba viendo en ella.

- ¡Edward!

Grito extendiendo su mano, y como desee poder ayudarla, pero estaba siendo retenido por tres grandes cuerpos. Aunque éramos iguales las diferencias de fuerzas por alguna extraña razón estaban haciéndose evidente y no tenía la suficiente para soltarme de sus manos que me aprisionaban.

- ¿Unirse o morir?... Serán juzgados por esto Aro, tú sabes que así será.

Grite tratando de hacer tiempo pero fue en vano. Mire perplejo como uno de los guardias que retenía a Bella por la cintura comenzó a llevársela de la habitación, sus luchas eran intentos superfluos contra la fuerza del sujeto que me miraba serio.

- Ella sabe demasiado… ¡la ley es la ley y los reclama!

Espeto Cayo y apenas salieron de su boca esas palabras supe que nuestro destino estaba escrito, desgraciadamente yo había sido el artífice de aquello.

- Todo tiene un precio Edward y tú vas a conocerlo en toda su magnificencia.

Agrego mirando a mi amada ser sacada de la habitación. Divise a Alice soltarse y correr contra el captor de Bella, mis ojos chispearon una esperanza que fue acallada por el propio Marco, quien sujeto a mi hermana y la tiro contra la pared haciendo que mi dulce Alice se estrellara de lleno contra ella y cayera atontada al suelo.

Está me miro con urgencia y desesperación desde su posición. Bella sufriría las consecuencias de nuestros actos, en ese minuto ya no luche más por soltarme de mis opresores, era completamente inútil hacerlo, en cambio mire a Cayo y luego a Marco aceptando los hechos y la condena impuesta.

Moriría por mi insensatez era un hecho. No alcanzaron a pasar minutos cuando Alice y yo fuimos conducidos fuera y separados por distintos caminos. En el aire pude sentir trazos del aroma de Bella recientes, y toque la pared cerrando los ojos e imaginándome a mi amada sonriendo porque ese era el recuerdo que quería llevarme a la tumba.

Esa fue la última vez que vi tanto a Bella como Alice, me quede clavado en aquellos ojos dorados pertenecientes a mi hermana, extendí mi mano y ésta alcanzo a rozar mis dedos dándome consuelo mientras la separaban y obligaban a caminar lejos de mí. La realidad era que pagaría un precio y estaba comenzándome a imaginar cual sería.

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Re: Mi último Aliento

Mensaje por Invitado el Miér Abr 29, 2009 9:58 am

wooow Shocked es mucho0 jaja lo amo0 !!!

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Re: Mi último Aliento

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